Tercera entrega que redime los excesos de la segunda centrándose en la
figura distante y solitaria de Ripley, dejando en un segundo plano los
disparos, los instintos maternales e, incluso, la figura del Alien
asesino. Oscura, y sin los artificios de la segunda pero con restos del
abominable melodrama de ésta y con un desenlace bastante ridículo en su
proceder.
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