Tal vez sea porque Georges Bataille falleció antes de poder finalizar y
revisar esta novela, pero lo cierto es que, a pesar de centrarse en una
idea maravillosa (la corrupción de un hijo a través de su libidinosa y
lésbica madre), el texto va deshinchándose conforme avanzamos en sus
pasajes y se introducen personajes que no terminan de ubicarse del todo
(Hansi y Lulú). No obstante, se trata de una experiencia bastante
placentera.
4 de 5
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