'Amar
es para siempre' cuenta con una maravillosa y entretenidísima segunda
temporada que, si pudiera librarse de los prejuicios que conlleva este
tipo de producto, debería pasar a la historia de la ficción televisiva
española gracias, sobre todo, a una Elena Prado (interpretada por Belén
López) que aúna el espíritu de madrastra Disney con las maneras de la
telenovela latinoamericana más surrealista y exagerada; y que bien
podría haber formado parte de aquel excelente, y ninguneado (muy a mi
pesar), culebrón que fue 'Herederos'.
9 de 10
"Debe de ser muy duro estar todo la vida guardándote tus opiniones"
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