Punto final para una trilogía que nunca debió existir que, con acierto, vuelve a unir a su principal reclamo, el tándem de protagonistas (la "ausencia" de Katharine Isabelle fue el mayor error de la segunda entrega), en una época (principios del siglo pasado) y con un tratamiento (brujería, visiones) distintos a los de la historia original, que solamente consumida como obra independiente puede llegar a resultar agradable, a la par que desechable.
5 de 10
"Juntas para siempre"
"Juntas para siempre"
