Una grata sorpresa donde comercialidad (thriller hollywodiense) y trasfondo (arriesgada crítica a la segregación racial en los EE.UU. contemporáneos) van de la mano.
La profesionalización de John Carney (a excepción de Adam Levine el resto del elenco está formado por actores) no le ha hecho perder la magia que ya demostró con Once, al volver a unir con maestría música y romance.