Oda a la belleza, con una perfecta Kirsten Dunst que representa como nadie la extraña mezcla de clásico y moderno en la que se basa la cinta.
9 de 10
"¡Que coman pasteles!"
Intento de viaje emotivo con tintes sociales que no es más que un aburrido recorrido por la película más soporífera de Wes Anderson. ¿Algo salvable? Sí, todo aquello en lo que él ya es maestro: ese pretencioso, y adictivo, uso de la imagen (incluido el carismático y perfecto Jason Scharwtzman) y el recurso facilón de una banda sonora utilizada cual videoclip rememorable.