Cuentos de hadas y príncipes plagados de moralejas sobre el dinero y la belleza; algunos retorcidos y tediosos (El príncipe Tito) y otros bastante divertidos gracias a su simplismo (Los tres deseos).
5 de 10
"Los tontos nunca saben que lo son"
Aunque tiene un desenlace romántico que desvirtúa al resto de la novela (los 6 capítulos de la parte segunda), la voz de la protagonista -sin tapujos al mostrar su mente adolescente- se presenta como una arriesgada propuesta muy acertada.
Patricia avanza imparable en su carrera de poeta presentado un poemario conceptual (un año en la vida de una adolescente) concebido con visión de novela (tiene inicio, nudo y deselenlace), en el que, como si estuviésemos ante el diario de una adolescente cualquiera, nos permite entrar en la mente de su protagonista, a través de pequeños y delicados poemas, que consiguirán erizarnos la piel al recordar aquellos lejanos y trascendentales años que todos vivimos y tan lejanos nos parecen. Una delicia.