Maravilla visual (el cabello de la protagonista es hipnotizante) en la
que el mayor logro de Pixar es el haber sabido adaptarse con maestría a
las exigencias del siglo XXI. Esto es, un estupendo humor desechable
(rápido, estúpido e inocuo), la carencia de secundarios pesados e
irritantes y, sobre todo, de héroe masculino definido (por primera vez
la "doncella/princesa" no está supeditada a una historia de amor y no
espera ser rescatada por su amado) y una equilibrada y acertada historia
de aventuras que no deja respiro para el aburrimiento (con las
correctas dosis de emoción, diversión y sentimentalismo). ¿Tangled
pretendía conseguir algo así? gracias por existir, Pixar.
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