Vuelta de tuerca para incidir sobre los mismos temas y obsesiones, con un único capítulo donde la escritora parece recuperar la maestría de la obra original (el del encierro de Alicia).
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"La naturaleza no es tu sirvienta ni la mía"
Vuelta de tuerca para incidir sobre los mismos temas y obsesiones, con un único capítulo donde la escritora parece recuperar la maestría de la obra original (el del encierro de Alicia).
V. C. Andrews vuelve a repetirse en estra entrega donde la crítica al fanatismo religioso brilla por su ausencia, instalándose, en cambio, en un peligroso discurso misógino (todo lo relacionado con el personaje de Cindy).
El cambio de voz (la de Cathy por la de sus dos hijos) y la vuelta a la visión infantil y adolescente, mejora el despropósito que fue la segunda parte de la saga, pero en ningún caso justifica el interés de la autora por contaminar la extraordinaria historia original.
La estupenda turbiedad de la que hacía gala 'Flores en el ático', deriva hacia la exageración -con tintes de culebrón- en una continuación que quizás nunca debería haber existido.