Intento de acercar Batman al gran público (un protagonista más atractivo y mucho color con efectos especiales), que lo sume en el fango (una historia infantiloide con personajes mal construidos).
Cuidada propuesta visual (con las adecuadas pinceladas de apoyo sonoro) construida a través de un guión no a la altura de las circunstancias. A resaltar el buen hacer del trío protagonista. (Nuestra Nicole Kidman definitivamente ha vuelto para quedarse.)
"Al igual que una flor no elige su color, no somos responsables de aquello en lo que nos convertimos."
Joel Schumacher no es Michael Haneke, y aunque Nicole Kidman no tiene nada que envidiar a Naomi Watts, el director deja clara esa diferencia en esta película que, pese a las posibles similitudes previas, dista mucho de la gran 'Funny Games' al optar por la acción y la utilización de flash-backs, que destrozan la atmósfera, en lugar de dejarse llevar por la violencia y lo subversivo.
Oscura temática (secuestros, asesinatos, brujería, posesiones) para una azucarada y muy infantiloide película, en la que lo adorable del tándem de bellas protagonistas (una joven y natural Sandra Bullock junto con la Nicole Kidman más guapa jamás vista) consigue sostener, con una perenne sonrisa (Evan Rachel Wood preadolescente también hace su aportación), poco más de hora y media de inocua ñoñería.
Nicole Kidman, acompañada de un perfecto Aaron Eckhart, revive después
de su hibernación posdestrozo de cara con este ejercicio de contención
sobre la ausencia y tragedia humanas, en una película cuyo mayor acierto
es el haber sabido impregnar de vacío y tristeza (sin caer en el
melodrama) al espectador, llegando a su culmen con esa dolorosa frase de
"¿y después qué?".